Continúa trabajando hasta que puedas ver tu trabajo por ti mismo. -Champollion-
Sergio Larrain, PERÚ. Pisac. 1960. Vagabondages
http://www.rdnattural.es/
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«No te desanimes con el texto egipcio; éste es el momento para aplicar el precepto de Horacio: una letra te llevará a una palabra, una palabra a una frase y una frase a todo el resto, ya que todo está más o menos contenido en una simple letra. Continúa trabajando hasta que puedas ver tu trabajo por ti mismo».
-Jean-François Champollion-
-Jean-François Champollion-
miércoles, 27 de mayo de 2015
lunes, 4 de mayo de 2015
2-Mi vida (CALANDAMIO NEVADO)
Mi vida
Retírame las palabras. Retírame los recuerdos. Retírame todo menos el porvenir. Menos mañana. Menos después. Menos seremos. Retírame el simulacro de la razón.
La habitación: la puerta negra con el mango dorado, siempre de par en par; la ventana donde el mismísimo sol ha nacido, dos visillos, mi madre que volverá y volverá y volverá desde sus piernas de mil edades, y yo de pie: núbil, deslumbrante y sin escribir. Mi cuerpo terso porque aún en él no se arrugaron ni la mentira ni la verdad; ¿mi cuaderno?, una pluma que perfumaba la habitación, y los colores organizados entre las comas y los acentos. Y son las 12 de la mañana, y una vez y otra vez vuelven a ser las 12. Nadie se va desde las 12 de la mañana y los visillos se mueven con suavidad cada vez que yo salto del escalón del pasillo a donde, núbil y deslumbrante, llevo un vestido de tul con un velo de rosas. Ya soy un árbol gigante que giro desde mi boca con sus dos manos aquellas, ¿te acordarás? Yo escribo desde mi boca que escucha las 12 de la mañana que voy a ser.
Pilar García Puerta
sábado, 2 de mayo de 2015
jueves, 12 de marzo de 2015
miércoles, 11 de marzo de 2015
martes, 10 de marzo de 2015
3-EL CIEGO (CALANDAMIO NEVADO)
EL CIEGO
La niña de cartón movió sus brazos al compás de las itinerantes campanadas, cuyo badajo se escuchó desde la catedral, y esto me trajo un deje de antigüedad inigualablemente solo.
Cuando caían al suelo, ¡esas gotas gestadas según tal rosario!, ya no mojaban con su humedad, y, sin embargo, cada vecino las anhelaba como a un visitante al que le fuera posible amar el enlazado polvo de asfalto y tiempo.
Del fondo de la pared colgaba un moho liso aceituna, a veces frío y otras calor, las más de ellas extraído del barro.
Pintados como oropeles de un museo ancestral, los ojos solían mirar agazapados tras las ventanas. Pero la nulidad ata, cose y esboza, la nulidad nulifica.
Lento el azul, frágil el suelo, el amarillo ardió y me extendió sus pendientes trigo y cebada. Cúspides de azucenas formaron junto a mis pies suelos en los que me tumbé a contemplar la ascensión de mis nubes a un sustrato mayor, ¡nunca hubiera soñado tanta belleza
Pilar García Puerta
"El Ciego (The Blind) (Instrumental)", de Charlie Haden Remedios Varo, La tejedora de Verona
lunes, 23 de febrero de 2015
1-PAISAJE AZUL (SU SECRETO)
PAISAJE AZUL
Sergio Larrain, 1957-1958
Durante años tuve como deseo por realizar levantarme temprano; tardé mucho, pero después se hizo hábito.
Y descubrí la palabra «mangual». Eran ejército, eran mil en plural.
Y me guardaba en el corazón todas las fulminantes palabras, y los poemas eran silencios ardiendo junto a mi voz
a una distancia imbarcable.
Un poema, un poema, dos nombres, el plural, las raciones de días, comida, pasos, ventanas, interminables inabarcables poemas, vidas mojadas, vidas y sol, vidas y lluvia
y el agua
cristalizada y penumbra.
Un poema es un salto
donde amanecen piernas.
Corren veloces simples, simples acentos,
inmemoriales, perennes,
fatigados de no encontrar
el horizonte flamígero.
Tronos,
paisaje azul que desciende,
desciende,
desciendo.
Me doy vueltas como los guantes el día de navidad,
el de la boda,
el de la paz,
el del diluvio.
Hoy es el día de hoy
a transparencia y nube,
hoy, hoyes mañanas, luegos,
la eternidad en astillas.
Viejos, muy viejos y desarmados,
llenos y turbios,
turbios desde lo lejos.
Las turbinas se mueven,
giran, se bailan.
Miran bailando, rondan mirando el atardecer,
y los ojos, ¡los ojos!,
los ojos la lontananza
y una tarjeta
que reverbera.
Pilar García Puerta
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